La familia de Leche de Tigre crece. Tras cinco años de recorrido —y muchos ceviches después—, sus creadores presentan UCHU, su nuevo proyecto de cocina nikkei en la calle Balmes. ¿La idea? “Parecer japonés, pero ser peruano”. Y no es solo un eslogan: es una declaración de principios. Aquí, el miso y el ají se entienden sin necesidad de traductor. La técnica japonesa se mezcla con el desparpajo criollo y el resultado es una carta que no va de florituras, sino de sabor bien pensado.
UCHU no es una réplica ni un spin-off de su hermano mayor. Tiene su propio acento, más callejero, más juguetón. Hay guiños al chifa, al bachiche y a esa cocina que no pide permiso para fusionar lo que le da la gana. Porque cuando la cosa está bien hecha, no hay reglas que valgan.
De aquí y de allá
Detrás de los fogones de UCHU está el chef Jorge Díaz, originario de Piura (norte de Perú), formado en Cavall Bernat y con experiencia en cocinas como La Barra o el Hotel La Florida. Su propuesta fusiona técnica japonesa con producto y alma peruana, y no lo hace a medias. Aquí todo sabe a cruce bien pensado, a sabor sin atajos.



La carta arranca fuerte con ostras —en versión clásica con leche de tigre y maíz chullpe o nikkei con sésamo— y sigue con ceviches como el nikkei de salmón con ají panca y tamarindo o el de ají amarillo con atún y dashi. También hay joyas como el tiradito 2 tiempos de lubina y pulpo o el usuzukuri de pesca del día con maracuyá y furikake de quinua.
En los nigiris, hay fantasía pura: el anticuchero de ternera con rocoto, el pachamanquero con corvina y humita, el gunkan de atún con foie, o el vegetariano de zapallo loche. Los makis también merecen capítulo aparte: el acevichado, el furai amazónico con charapita y maracuyá, el bachiche con provolone y chimichurri peruano o el andino con quinua crocante.
Para compartir, no faltan los clásicos con vuelta de tuerca como los anticuchos de corazón de ternera, la berenjena anticuchera o el ceviche mixto caliente con almejas y gambas. ¿Y de postre? El bizcocho caliente de matcha no es un “por si acaso”, es un “ni se te ocurra no pedirlo”.





