Mientras se celebra la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) de Belém en Brasil, donde el pasado viernes se firmó la Declaración de Belém sobre el Hambre, la Pobreza y la Acción Climática Centrada en las Personas, el Science & Cooking World Congress 2025, que se celebra del 10 al 12 de noviembre en Barcelona, se alinea con esta visión global y urgente: repensar la alimentación desde la sostenibilidad, la salud y la justicia social.
El congreso se alinea con la declaración firmada por 44 países (incluyendo Brasil, Chile, Cuba, México, Perú y Unión Europea), que sitúa en el centro de la transformación a los pequeños productores de alimentos, agricultores familiares, pastores, pescadores artesanales, trabajadores de la tierra y pueblos indígenas, como agentes clave de resiliencia en contextos vulnerables, bosques y ecosistemas sensibles.
Desde Barcelona, los chefs reconocen que tienen un rol central en la relación entre productores y consumidores y, en consecuencia, la cocina es una herramienta de cambio.

Los participantes al congreso, que incluyen académicos, chefs, sociedad civil, sector privado, delegaciones de 19 países y estudiantes, subrayaron el papel clave de los cocineros en la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles y justos. Su labor ya no se limita a crear platos excepcionales, sino también a:
- Garantizar la calidad nutricional de los alimentos
- Elegir productos y productores responsables con la tierra y las estaciones, para reducir el impacto ambiental de sus compras e influir en los hábitos de consumo.
- Asegurar trabajo decente a empleados y productores
- Y promover la restauración colectiva como motor de transformación territorial y social
Pensar en sostenibilidad significa pensar en personas y recursos naturales, con una visión transversal y compartida que no solo debe centrarse en la técnica, sino que debe incorporar el territorio y la cultura en la que los cocineros están trabajando.
El Science & Cooking World Congress 2025 confirma que la gastronomía contemporánea debe asumir su responsabilidad ante el planeta y las personas. Desde restaurantes de alta cocina hasta cocinas colectivas, desde laboratorios hasta mercados locales, una nueva generación de chefs, científicos, productores, consumidores y activistas está redefiniendo la gastronomía como un motor de cambio cultural, social y ecológico, capaz de transformar los sistemas alimentarios.



