El primer local, emplazado en unas antiguas cocheras, dio nombre a un negocio que celebra su primera década haciendo lo que más le gusta: compartir mesa y pizzas artesanas con clientes y amigos.
Ya han pasado 10 años desde que Berta Bernat y Marcos Armenteras decidieran apostar por un concepto sencillo en el que la calidad del producto, el diseño industrial y un servicio atento e informal serían las claves del éxito. Se trata, sin lugar a dudas, de Parking Pizza, cuya andadura se iniciara en 2015 con la apertura de un primer local en la Calle Londres y que a lo largo de esta década se ha materializado con ocho restaurantes más, dos de ellos en Madrid y el resto en Barcelona.
El proyecto nació tras un periodo de pausa y reflexión de ambos fundadores que, tras más de 15 años trabajando en restauración para otros negocios, quisieron embarcarse en un proyecto propio. “Queríamos hacer algo simpático e informal que rompiera con la idea de un restaurante puro y duro. Algo que nos hiciera ilusión a los dos y que nos hiciera sentir a gusto, pero no teníamos ninguna idea preconcebida, podría haber sido un sitio para servir desayunos. A base de viajar y ver qué se estaba haciendo en otras ciudades, nació la pizzería”, explica Berta. Tal y como recuerda “en aquel momento había un vacío en el mercado para la pizza en Barcelona, para la pizza artesana, con buena masa, y vimos una oportunidad de dar respuesta a nuestra vocación y amor por la gastronomía, a la vez que profundizábamos en el mundo de las masas con la intención de ofrecer el mejor de los resultados”.
Los espacios amplios y diáfanos, el diseño industrial, un ambiente distendido y sus recetas sencillas con producto mediterráneo auténtico, han configurado a lo largo de esta década todo en sello de calidad, convirtiéndose en uno de los conceptos gastronómicos más queridos de Barcelona, la ciudad que vio nacer a este bar de pizzas alejado de manteles y formalidades.


Otras de sus señas de identidad son las cocinas abiertas y la figura del horno de leña como centro neurálgico, sin olvidar la organización a partir de mesas largas para compartir y taburetes de cartón con hueco para guardar cosas, así como pizzas en las que prima la masa de larga fermentación con un punto crujiente y recetas con estilo propio, El amor de Berta y Marcos por los negocios monoconcepto, dio lugar en 2017 y 2021 a Parking Pita y Parking Sótano respectivamente, dos restaurantes ubicados en antiguos garajes que comparten diseño y valores con el resto de miembros de la familia Parking, pero que ofrecen propuestas gastronómicas distintas: sorprendentes combinaciones de ingredientes en su pan estrella junto a entrantes de Oriente Medio en el caso de Parking Pita y todo el sabor de las brasas acompañado por sus famosos sides en Parking Sótano.
Parking Pizza dispone de nueve restaurantes, siete de ellos en la ciudad de Barcelona: los Parking Pizza de Calle Londres, Passeig de Sant Joan, Passatge de Marimon, Gran Vía y Valencia, así como Parking Pita y Parking Sótano, ubicados en Passeig de Sant Joan, Passatge de Marimon respectivamente. Además de los restaurantes barceloneses, Parking Pizza abrió en 2024 dos establecimientos en Madrid, en Paseo de la Castellana y en Monte Esquinza.
En la actualidad, tras el repentino fallecimiento de su socio y pareja, Berta se encarga de mantener el proyecto respaldada por un sólido equipo humano y profesional. Y es que Parking Pizza todavía tiene que dar muchas alegrías a los amantes de las pizzas artesanas.



