Hay rooftops que solo se activan con el buen tiempo, y otros que, simplemente, marcan el inicio de la temporada. El Chiringuito de Casa Bonay pertenece a esta segunda categoría. Este abril vuelve a abrir sus puertas y lo hace fiel a su esencia: mezcla cultural, cocina con identidad y ese ambiente desenfadado que convierte las tardes en planes y las noches en excusas para quedarse un rato más.
La reapertura llega con una propuesta gastronómica renovada que rinde homenaje a los sabores del sur de Turquía, firmada por la chef Damla Çolakoglu, y con una fecha clara para anotar en la agenda: 29 de abril. Save the date.
Del pop-up al viaje: origen de una propuesta con sentido
La nueva carta de El Chiringuito es el resultado natural de un proceso que empezó con un pop-up en la propia terraza de Casa Bonay, junto a Damla Çolakoglu. El éxito de aquella experiencia fue tan claro que el equipo decidió ir un paso más allá: viajar a Estambul para profundizar en las técnicas, sabores y cultura gastronómica del sur de Turquía.
De ese viaje surge una propuesta inspirada en la región de Adana, territorio de fuego, brasa y especias bien entendidas. Una cocina directa, intensa y profundamente ligada al producto y que encaja de manera sorprendentemente natural con el espíritu mediterráneo de Barcelona y con la filosofía del hotel: diversidad, proximidad y respeto por el origen.
Brasa, pan recién hecho y platos para compartir
La carta se articula en torno a una cocina mediterránea con influencias levantinas, informal en apariencia, pero técnicamente afinada. El fuego marca el ritmo, especialmente en las carnes a la parrilla al estilo mangal, servidas en pan lavash elaborado a diario, una de esas cosas que parecen accesorias hasta que pruebas una recién hecha.
El menú invita a compartir. Los mezze frescos abren el juego: muhammara —crema de pimiento asado y nuez—, hummus sedoso, babaganoush ahumado en su punto. Platos que preparan el terreno para elaboraciones más contundentes como el kofte de ternera especiado o el icónico Adana kebab, de cordero a la brasa, acompañado de cebolla, perejil y sumac. Y también espacio para el pescado, con propuestas como la lakerda de bonito curado.


Cocina informal, viva y buen ambiente
Lo interesante de la propuesta es que no se siente impostada. Es cocina honesta, pensada para disfrutar sin ceremonia innecesaria, pero con una base técnica sólida. El fuego no es espectáculo, las especias no disfrazan. Y el producto, siempre es el verdadero protagonista. Todo está diseñado para funcionar en un rooftop: platos que se mueven bien, que se comparten, que invitan a alargar la sobremesa mientras cae el sol y suena la música justa, en ese punto medio entre conversación y ambiente.

Vinos naturales y producción limitada
La propuesta líquida acompaña con coherencia. Más de 35 referencias de vinos naturales y de producción limitada, pensadas para dialogar con los platos y adaptarse tanto a quienes buscan descubrir como a quienes ya saben lo que les gusta. Vinos honestos, con carácter, elegidos con el mismo criterio que la cocina.
Buen ambiente garantizado
El Chiringuito vuelve a abrir y eso, en Barcelona, siempre es una buena noticia. Comida con identidad, vinos bien escogidos, terraza, mezcla de culturas y ese ambiente relajado que no se fuerza, simplemente sucede.
Apertura: 29 de abril.
El verano empieza antes cuando se empieza bien.



