Olvídate de los clichés parisinos con acordeón de fondo: PAUL, la cadena francesa que lleva más de 135 años horneando panes y croissants, acaba de plantar bandera en Barcelona. Y lo hace por partida doble, con aperturas en Rambla Catalunya 29 y Diagonal 433, más un obrador propio en la calle Bailén que garantiza olor a pan recién hecho desde primera hora.
La jugada no es menor: hablamos de una marca con más de 850 locales en 56 países, que ahora baja de la torre Eiffel para instalarse en el corazón de la ciudad condal. Y sí, trae todo el pack completo: boulangerie con harinas de su propio molino en Francia, pastelería sin colorantes ni conservantes (y mucha mantequilla de la buena), café de especialidad 100% arábica preparado por baristas, y un restaurante que se defiende con platos calientes, vinos y champagne francés.
PAUL, abierto todo el día
La idea es simple: que entres a cualquier hora del día y siempre encuentres algo que te haga feliz. Desde un croissant con café a las ocho de la mañana hasta un afterwork con cócteles y aperitivos a las ocho de la tarde. En palabras de Maxime Holder, presidente de PAUL: “Nuestro objetivo es transmitir con cada producto los valores de cinco generaciones: calidad, savoir faire y producción artesanal, todo ello en un ambiente acogedor donde se cuida cada detalle”.

Clásicos franceses y brunch aspiracional
El menú juega en dos ligas: la del clásico irresistible (croissants, pains au chocolat, éclairs, macarons, panes de masa madre) y la del brunch aspiracional (huevos pochés con aguacate, paillasson de patata con salmón, tartaletas de frutas). Todo con ese aire francés que convierte cualquier bocado en una declaración de estilo de vida.
Y ojo, porque Barcelona es solo el aperitivo: PAUL ya tiene en el horno dos aperturas en Madrid, con una flagship en Serrano 80 y un restaurante con obrador en Plaza del Perú, 1. El plan de expansión en España incluye seguir creciendo en 2026 con delivery, take away y nuevos formatos que llevarán la experiencia francesa a cualquier rincón.


