Lejos de ser incansable, la familia de las Mantequerías Pirenaicas crece. Pero no lo hace muy lejos. Y es que el pasado 23 de septiembre, justo en el local de al lado de su última y popular apertura, La Fonda de Pirenaicas (Calle Terol, Gracia), inauguraron la Brasa de Pirenaicas. Con el mismo concepto de cocina tradicional (con bien de chup chup) a precios muy competitivos y para todos los públicos que sus otros siete locales, pero con el plus de la brasa. Ah, y sin tortillas ni reservas previas.
La popular tortilla que les hizo famosos ya es protagonista en el resto de establecimientos, por lo que aquí se decidió apostar por otras elaboraciones. Y la verdad es que, tras visitar la Brasa, no la echamos en falta; además, para los nostálgicos, en la carta encontraréis unas empanadillas de tortilla de patata que se sirven en raciones de dos unidades.



Su carta es un desfile de apetitosas propuestas, desde los clásicos de la Fonda que no podían no estar: como los macarrones gratinados, las croquetas (de pollo a la catalana, jamón ibérico o fricandó), el librito o el bikini (mixto) hasta nuevos platazos como los huevos estrellados con butifarra negra y butifarra del perol, de escándalo.

Como siempre, no falta el “pa amb tomàquet” que sacará el orgullo catalán (aunque no lo seas) y será el mejor “abreboca” para la sección de brasa, donde el producto es la estrella: costillitas de cordero, butifarra negra o del Perol, berenjena asada e incluso pescado de lonja. Impecablemente todo elaborado y magistralmente devorado por cualquier comensal.


Los postres todos caseros (apreciemos que los elaboren ellos). Los camareros te los “cantan” y muy sutilmente conducen tu elección: el pastel de queso y el flan de huevo. No fallaron. Ojalá pronto un “Postres Pirenaicos”.





